EL FRENTE ÚNICO OBRERO Y EL PROGRAMA DE TRANSICIÓN EN NUESTRA SITUACIÓN (Anexo a Frente Único Obrero, ayer y hoy)
Debate y Teoría Marxista, NovedadesComo táctica el Frente único obrero es una táctica -de partido revolucionario de la clase- que corresponde y responde a una ofensiva burguesa, por lo general no es para una coyuntura especifica sino para una etapa, o sea, para un periodo de varios años.
Particularmente en Argentina, desde al menos hace diez años, donde hay una fuerte ofensiva burguesa-imperialista y mayoritariamente la clase obrera es peronista -aunque cada vez más referencialmente que como defensora de su doctrina, ni mayoritariamente tiene dirigentes de ese partido/movimiento con prestigio-, y donde el noventa por ciento de los sindicatos -todos los mayoritarios- están en manos de la burocracia sindical peronista, son oficialistas y están de acuerdo con el plan del gobierno, solo regatean algunas cuestiones a su propio beneficio. Esto hace que el Frente Único Obrero adquiera un carácter muy específico que hace haya que precisar muchas más cuestiones.
En principio el llamado al Frente único obrero debe hacerse a todos los partidos de la clase, y a todos los sindicatos -tenga la ideología que tengan sus dirigentes- que enfrenten o digan querer enfrentar al gobierno y su plan económico, porque no se le puede hacer ese llamado a la burocracia sindical de las cupulas de la CGT y CTA que vienen sosteniendo al gobierno, y menos aún a los partidos patronales -o ramas de estos- más allá de que dirijan sindicatos.
El objetivo debe ser el mismo que el de cualquier otra aplicación histórica de la táctica: buscar impulsar a la lucha a los burócratas que dicen querer luchar pero no lo hacen, así como a la izquierda adaptada al régimen, que dejan la lucha en la mera coordinación -y por lo general coordinando solo lo que dirigen e influencian cada uno de esos partidos- y al mismo tiempo presionar sobre los dirigentes a través de la presión de sus bases.
Pero el FUO no es meramente una táctica defensiva, sino que también es ofensiva en tanto que debe preparar las condiciones organizacionales y políticas para una contra ofensiva obrera en la lucha por el poder. Eso hace que no haya que abandonar el programa de transición.
O, dicho de otra forma, para la denuncia a la burocracia sindical por apoyar la reforma laboral, previsional y tributaria, y la crítica a la izquierda por no impulsar el FUO, las consignas más importantes son ‘por el Congreso Obrero de Delegados de Base (que unifique las luchas y a los trabajadores ocupados -privados y estatales- con desocupados, precarizados, jubilados y estudiantes; esto es, a los sindicatos y seccionales clasistas, a las Comisiones Internas y delegados, así como a las organizaciones de desocupados, de jubilados, de estudiantes en lucha, a asambleas populares, feministas-clasistas y ambientales, etc.), la autodefensa y la Huelga General que derrote al gobierno’. Pero también hay que plantear consignas democráticas -formales y estructurales-, económicas y transicionales -generales y parciales- y consigna de poder.
Por ejemplo; junto a la explicación de la situación política general -del momento- y que a los planes económicos de ajuste, explotación, saqueo y represión -reforma laboral, previsional, tributaria, avanzada imperialista sobre los recursos naturales, etc.- del gobierno hay que derrotarlo con las luchas, también es necesario el planteo de Abajo el protocolo antiprotestas, Libertad de los presos políticos y desprocesamiento de los luchadores, Derrotemos la esclavista reforma laboral, NO a los despidos en el Estado o en las empresas que cierren o despidan en masa tomándola y poniéndolas a producir bajo control obrero en lucha por su expropiación y estatización, apertura de los libros contables y por el CODB, la autodefensa y la HG que derrote los planes del gobierno, y abra una salida obrera a la situación que imponga: el no pago a la deuda externa, la nacionalización de la banca y el comercio exterior, la reducción de la jornada laboral para que haya trabajo para todos, el aumento de salarios y jubilaciones, la expropiación del campo -hacendados y oligarquía- y la gran industria -sin pago y bajo control obrero- de todas empresas que explotan los recursos naturales no renovables así como las reservas naturales, para eso los trabajadores tomen las riendas del país.
Por supuesto que la burocracia sindical no va a llevar adelante el CODB y la HG, y si algún sector de ella se suma, que es a lo que debemos apostar, es sólo porque el proceso está avanzado. Y la izquierda adaptada al régimen siempre está esperando las futuras elecciones, por lo que va a intentar desmerecer la táctica política de FUO porque a ella le patea el tablero -a sus delirios electoraleros y parlamentarios-, por lo tanto, por más que la impulsemos no partamos de la suposición de que esta la vaya a asumir, e incluso de aceptarla lo más probable que la mayoría de estos partidos buscaran aparatearla para poner dichos organismos en función de sus políticas adaptadas. Pero, aunque lo tengamos en cuenta, no hay que partir de ese apriorismo porque no cambia ni el sentido de la táctica, ni la necesidad de aplicarla, ya que la unidad para la lucha, y darle una forma orgánica con el desarrollo de organismos propios para la Huelga General, es lo que se necesita para derrotar los planes del gobierno, también porque embreta a los que dicen querer luchar y los expone frente a su base sino lo hacen. Y fundamentalmente, en el marco de esa política unitaria y de lucha, porque nos abre la puerta para un diálogo con la clase y su vanguardia.
Claro está que todos los sectores tienen sus demandas específicas, pero por la Libertad a los presos políticos y desprocesamiento de los luchadores; contra el protocolo anti-protestas; contra el FMI y el pago de la deuda externa con el hambre del pueblo; por Trabajo para Todos, registrado y no precarizado; contra la reforma laboral, previsional y tributaria, no a los despidos en el Estado ni en privados; por el aumento de salarios y jubilaciones; por recomposición del sistema de seguridad social, para enfrentar los femicidios, para los discapacitados, los planes de salud de las niñeces y los beneficios de los jubilados; por restitución de fondos para la educación, la salud y la ciencia; contra el saqueo imperialista de los recursos naturales, y por la recomposición y el aumento del gasto para afrontar el cambio climático, son consignas que en el llamado por el FUO no pueden faltar. Pero no tenemos dos programas, tenemos uno solo y es transicional, y al mismo tiempo hacemos una selección de consignas (esas 8 o 10) -democráticas, económicas y transicionales- para la pelea política por la coordinación impulsando las luchas, el CODB y la Huelga General que posibilite la salida obrera a la crisis.
Pero no solamente existe una izquierda adaptada al régimen sino también otros grupos marxistas que hacen algunas de las mismas críticas que le hacemos a esa izquierda, pero que lo hacen centrados en su autoconstrución sectaria, esto es, sin táctica de FUO. Porque incluso cuando mencionan la necesidad de un Congreso Obrero o de la Huelga General lo hacen como expresión de deseo -y la Huelga General ambiguamente, como dejando la idea de que la burocracia pueda llamarla- o lo hacen para diferenciarse de dicha izquierda, pero no como un llamado/embrete y política que corresponde a la necesidad actual, sino que lo realizan para un tiempo indefinido y formulado cómo si espontáneamente la Huelga General y los organismos que la convoquen vayan a surgir, sin previamente luchar en la clase por ellos.
La cuestión del poder como eje ordenador es fundamental, porque solo conquistando el poder y gobernando los trabajadores construyendo una sociedad socialista -con consejos obreros y pluripartidismo en ellos- en Argentina y el mundo, se puede terminar con la miseria, la explotación y el saqueo de los recursos naturales salvando a la humanidad de la barbarie creciente (racismo, xenofobia, genocidios, guerras -incluso la guerra mundial que se prepara- y acelerada degradación del medio ambiente) a la que nos conduce el capitalismo en crisis y descomposición.
Pero, tal como plantea Trotsky, faltan tres consignas más: Partido, Partido y Partido… él es el ABC de la política revolucionaria, sin partido no hay política revolucionaria y emancipatoria de la clase. Sólo el partido revolucionario -nacional e internacional- es la palanca que puede mover al mundo, en sentido de lucha por el bienestar para la clase y de progreso para la humanidad. Pero no sólo se lo necesita para algo histórico como la transición al Socialismo o el fin de los fines que es el Comunismo, sino incluso para algo muchos más inminente y práctico, porque sin partido -núcleo revolucionario o grupo por su construcción- no se puede aplicar una táctica tan elemental como la del FUO, que unifica y pone de pie a la clase para la lucha y así poder defenderse, al tiempo de organizarla y abrir la posibilidad de una salida obrera y socialista a la situación.
Marcelo, Socialismo Obrero
12/01/2026
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